La española Laura Terré es, junto a la guatemalteca Rosina Cazali, una de las comisarias que llevan la exposición fotográfica latinoamericana "Peso y levedad" por todo el mundo y que estos días se puede ver en el Instituto Cervantes de Praga hasta el 10 de marzo. Terré nfotos cuenta cómo surgió la idea de organizar esta exhibición y las ideas que intentan transmitir los fotógrafos de distintos países latinoamericanos.
1. La exposición se titula "Peso y levedad". Por lo que hemos podido leer, se basa en una mirada crítica a las desigualdades sociales en Latinoamérica, haciendo hincapié en la normalización de la violencia imperante. Parece que el 15M ha llegado al mundo de la fotografía.
Es la fotografía la que llega al 15M. Si los fotógrafos son conscientes han de vivir su tiempo y, por ello no pueden estar de espaldas a lo que pasa. Latinoamérica es una realidad de mucha confrontación y contraste, con muchas situacion injustas y los fotógrafos no son indeferentes a esto. Si no se refleja esta realidad, mal asunto. La cámara es la vía de penetración en la realidad para los fotógrafos. Al mismo tiempo, al público también le enseñan a mirar, por lo que tiene que estar agradecido por esta labor.
2. Entiendo que “peso” alude a la fuerza de la violencia que impera en el planeta. En cuanto a la levedad, ¿podría entenderse como la mirada pasiva de la sociedad, que se ha acostumbrado a la violencia y aparta la mirada?
Al contrario. “Peso y levedad” es un juego poético. Es una manera de centrar al espectador en lo que es un popurrí. Se tratar de cohesionar a 15 autores que tratan 15 temáticas diferentes. Al ver a todos los autores (los 40 previos) nos dimos cuenta de que había un peso muy importante de esa realidad tan violenta, paralizadora, que hay en Latinoamérica. No queríamos ser sensacionalistas: cuanto más escabroso, más duro sea lo que se muestra, más llamaremos la atención.
Podríamos pensar que una profusión de imágenes escabrosas anestesian las miradas, aunque yo no estoy muy de acuerdo con esta visión. Ante esta violencia, lo que hacían los fotógrafos era generar un lenguaje que provocaba esta ligereza, levedad que ayudaba a digerir el peso. Mucho más allá de la violencia, existe la posibilidad de las personas de seguir adelante, un humanismo. Los fotógrafos de la exposición no se quedan paralizados ante la violencia. Intentan ir un paso más allá, el cual sólo puede darse con humor, poesía, imaginación… Esa situación tan aplastante les hundiría.
Como ejemplo, el trabajo de la exposición de la artista nicaragüense, Mayerling García. Esta fotógrafa pasaba frecuentemente cerca de un poblado muy pobre entre Managua y Granada. Un día decidió quedarse allí unos días y sacó diversas fotos. La sensación que nos transmiten las fotos no es que tengamos que compadecernos de esta gente. Estamos reconociendo la dignidad de estas personas. Cuando Mayerling regaló copias de sus fotografías a estas familias, quedaron maravilladas y se vieron muy bien representadas. De hecho, las colgaron en sus chabolas, con lo que se dio cuenta de que su trabajo era verdadero porque se veían bien representados. Es una manera leve, poética de ver las cosas, que se eleva de esa carga de desgracia que veríamos si hubiésemos enviado a un periodista de la prensa más sensacionalista.
Quizás en fotografía la violencia no tenga que ser siempre explícita, no tenga que apelar siempre a lo desagradable, a lo escabroso. También puede apelar a la forma más leve, a la que busca el retrato del ser humano. Por muy dura que sea la realidad siempre hay una posibilidad de darle esta ligereza para que el público sea capaz de mirarla y de no volver la mirada.

En la foto, Laura Terré a la izquierda en la presentación de la exposición
3. ¿Qué países participan en la exposición? ¿Cuáles se retratan?
En su mayoría han trabajado en su país de origen, salvo alguna excepción. Hay mayoría de argentinos y brasileños. También hay un gran trabajo de una nicaragüense y hay trabajos de artistas de México, El Salvador, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina.
4. Como sabemos, algunos países latinoamericanos tienen gobiernos muy susceptibles con la imagen que puede difundirse de su país ¿Se han encontrado con algún problema por parte de algún país a la hora de exhibir determinadas fotografías?
De momento no se ha confrontado la opinión de los gobiernos. Los fotógrafos no han atendido a cuestiones que pudieran ser tabú o prohibidas en sus países respectivos. Per sí que nos hemos encontrado con alguna mirada muy crítica y que ha sido censurada en su país. Concretamente, hay un trabajo a primera vista muy inofensivo, de un fotógrafo argentino que fotografía una jornada de puertas abiertas del ejército. La intención era mostrar el día a día del ejército. Al día siguiente de inaugurar la exposición, el ejército mandó cancelarla por considerarla una mofa. Las fotografías, aparentemente inocentes, muestran con cierta ironía a unos soldados que hacen lo que les mandan, una forma de crítica sutil.
5. ¿Cómo surgió la idea de exhibir una exposición de este tipo?
El Instituto Cervantes aprovecha la circunstancia en que se han reunido los portfolios previamente seleccionados, para enviar entre los “visionadores” a dos comisarias, una europea y otra americana, para seleccionar los fotógrafos que participarán en la exposición. Cuando los fotógrafos asisten al visionado, ellos nos saben la finalidad de nuestra presencia allí. Ellos nos presentaban sus fotos exponiendo sus motivaciones y analizando las fotos, pudiendo preguntarles cualquier duda. Una vez, analizados los 40 trabajos, hicimos la selección de estos 15 que forman parte de la selección que hicimos Rosina Cazali, guatemalteca, y yo, que vivo en Barcelona. El mayor problema fue darle un sentido a la exposición. No fuimos con una idea previa. Decidimos ver las imágenes primero y luego, tratar de darle un sentido. Esto fue lo más difícil.
